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Capítulo 70 · 11 min de lectura

Capítulo 70: Nombramiento de un apoderado: herramientas legales de protección

A lo largo de mis años de ejercicio profesional como abogado y notario, ha quedado claro que la ley no es solo un conjunto de normas secas escritas en libros voluminosos. La ley es, ante todo, una herramienta para construir muros. Cuando hablamos de fraudes digitales en la tercera edad, estos muros no están hechos de ladrillos y cemento, sino de palabras, firmas y documentos legales preparados meticulosamente con antelación. En este capítulo, examinaremos el trasfondo de una de las herramientas más importantes creadas en el sistema legal israelí: el poder duradero, junto con otros recursos legales diseñados para asegurar que, incluso cuando la tecnología se vuelve compleja y los estafadores se vuelven sofisticados, la fortaleza financiera de la persona mayor permanezca firme.

El siguiente escenario es un ejemplo didáctico basado en patrones comunes de fraude. Los personajes y eventos son solo para fines ilustrativos.

Miriam (nombre ficticio), de 82 años, era una mujer cuya vida transcurría con un orden ejemplar. Era profesora de historia jubilada, una mujer que leía tres periódicos al día y recordaba cada fecha de cumpleaños de sus nietos y bisnietos. Sin embargo, el tiempo, a su manera, comenzó a dejar su huella no en el olvido, sino precisamente en la ingenuidad que empezó a filtrarse en su mundo organizado. Para Miriam, la computadora era una ventana al mundo, su forma de ver fotos de sus bisnietos y mantener contacto con amigas de antaño. Para "Alex", un estafador digital que se encontraba a muchos kilómetros de distancia, la computadora de Miriam era una puerta abierta.

Todo comenzó un martes por la mañana. Una ventana emergente apareció en la pantalla: "El sistema de seguridad del banco ha detectado una intrusión. Haga clic aquí para una reparación inmediata". Miriam, que temía más que nada perder su independencia económica, hizo clic. En cuestión de minutos, sonó el teléfono de su casa. "Hola Miriam, habla Daniel del departamento de seguridad informática", dijo una voz autoritaria y tranquilizadora en un hebreo fluido. Daniel le explicó que su cuenta estaba bajo ataque y que debía transferir su dinero a una cuenta segura temporalmente hasta que el peligro pasara.

Durante tres días, Miriam estuvo bajo un asedio de miedo y manipulación. "No le cuentes a nadie, Miriam", le susurraba Daniel al teléfono, "ni siquiera a tus hijos. Sospechamos que sus dispositivos también han sido hackeados. Esto quedará entre nosotros hasta que terminemos la investigación". Miriam se sentía como una agente secreta en una misión crucial. Fue al banco, retiró grandes sumas de dinero y las depositó en cajeros de "Bitcoin" y cuentas en el extranjero siguiendo las instrucciones de Daniel. Cada vez que el cajero del banco le preguntaba el motivo de los retiros, ella daba la respuesta que Daniel le había memorizado: "Estoy ayudando a mi nieto a comprar un apartamento, y es un asunto privado".

El hijo de Miriam, Eyal, descubrió la estafa apenas dos semanas después, cuando Miriam estaba aterrorizada porque "Daniel" había desaparecido y no podía acceder a su cuenta bancaria para ver si el dinero había regresado. Cuando un caso así se somete a un examen profesional, surge un panorama complejo y doloroso. "¿Cómo pudo pasarle esto a mi madre?", surge la pregunta, "es la mujer más inteligente que conozco. ¿Cómo no tuve forma de saberlo? ¿Por qué el banco no la detuvo?".

En estos escenarios, a veces el daño ya está hecho. Pero el análisis profesional no se ocupa solo del pasado, sino del futuro. La razón por la que los familiares a veces tienen dificultades para intervenir es que la ley respeta la autonomía del individuo. Mientras una persona sea considerada legalmente capaz, el banco está obligado a seguir sus instrucciones. Sin embargo, existe una vía legal para crear una red de seguridad cuyo propósito sea intentar impedir que los estafadores accedan al capital, sin vulnerar la dignidad de la persona mayor. En este punto, surge la importancia de la revolución del poder duradero.

La revolución de 2016: el poder duradero como muro de protección

Hasta hace unos años, las opciones disponibles para las familias que buscaban proteger a sus seres queridos eran limitadas. La principal opción era el nombramiento de un tutor legal, un proceso judicial en el que el tribunal determina que una persona ya no puede ocuparse de sus asuntos y le priva de su derecho a decidir. Este es un paso muy significativo, que puede causar dificultades emocionales a la persona y a su familia.

En 2016, entró en vigor la enmienda 18 a la Ley de Capacidad Legal y Tutela, que trajo consigo el "poder duradero". Esta es una herramienta que permite a cualquier persona, mientras esté lúcida y sea capaz, determinar quién gestionará sus asuntos si su condición llegara a deteriorarse. En el contexto de los fraudes digitales, es una herramienta importante en el arsenal legal, ya que permite definir "mecanismos de control" y "condiciones de entrada en vigor" que son flexibles y personalizados.

En un escenario didáctico, si hubiera existido un poder duradero redactado de antemano, se podría haber establecido una cláusula mediante la cual el familiar recibiera una notificación del banco ante cualquier operación inusual por encima de una suma determinada, o que se requiriera el consentimiento de una "persona informada" (una persona adicional de confianza) para cualquier transferencia al extranjero. El poder de este documento reside en que otorga al apoderado un estatus legal frente al banco incluso antes de que la persona mayor quede indefensa. Permite crear una situación de control adicional sobre los activos y, por ende, puede ayudar a reducir el aislamiento de la víctima, un arma principal del estafador.

Es importante entender: el poder duradero no es solo un documento técnico. Es una declaración de intenciones. Al redactar estos documentos por parte de un profesional calificado, se dedica mucho tiempo a conversar con los solicitantes para discutir escenarios posibles: "¿Qué pasará si alguien pide dinero?", "¿Cómo te gustaría que actúe el banco?". En el documento se pueden plasmar los valores de la persona y los mecanismos de protección que ella misma ha elegido. Es una protección que la persona construyó para sí misma.

La diferencia crítica entre un poder notarial regular y uno duradero

Muchas consultas a lo largo de los años demuestran que muchas personas tienden a confundirse entre los diferentes tipos de poderes, y este error puede afectar en el momento de un intento de estafa. Un poder regular (como el que se otorga en el banco) suele invalidarse en el momento en que la persona se vuelve incapaz. Es decir, precisamente en el momento en que una persona puede estar sujeta a una manipulación extrema que afecte su juicio, el poder regular podría no proporcionar la protección necesaria.

Un poder notarial general tiene una validez significativa, pero el poder duradero ofrece una ventaja única en su capacidad de "activarse" en el punto de inflexión entre la lucidez plena y el declive cognitivo, un punto donde los estafadores digitales suelen actuar.

Más aún, en un poder duradero se pueden nombrar varios apoderados que actúen conjuntamente. Se puede establecer que las decisiones financieras importantes requieran la firma de más de una persona. Esta estructura legal genera un mecanismo de protección integrado. Un estafador que intente convencer a una persona de transferir dinero en "secreto" puede encontrarse con una barrera legal: el banco verá en sus sistemas que se requiere una autorización adicional, lo cual puede detener la operación a tiempo.

A lo largo de los años, se puede observar cómo la mera existencia de un poder duradero puede cambiar la dinámica frente a las instituciones financieras. El banco está obligado a actuar conforme a las instrucciones del documento depositado ante el Administrador General. Cuando la institución financiera es consciente de que el cliente ha definido mecanismos de protección de antemano, su deber de cuidado puede verse reforzado.

El deber de cuidado reforzado del banco frente al apoderado

Aquí llegamos a un punto legal importante: ¿cuál es la responsabilidad del banco cuando existe un apoderado? El análisis legal aceptado en Israel sostiene que el banco tiene un "deber de cuidado" hacia sus clientes. Este deber puede reforzarse cuando se ha designado a un apoderado. La institución financiera debe evaluar si las acciones realizadas en la cuenta coinciden con la voluntad del cliente y con las instrucciones dadas en el poder.

En casos donde ocurre un fraude a pesar de la existencia de un apoderado, se puede analizar si el banco actuó legalmente. Si se definieron mecanismos de notificación de antemano y el banco no actuó conforme a ellos, se puede examinar la cuestión de la responsabilidad. No obstante, es importante subrayar que los tribunales analizan cada caso individualmente y no se apresuran a imponer una responsabilidad absoluta. La prueba aceptada es a menudo la prueba del "banquero razonable": ¿había, en las circunstancias del caso, señales que debieran haber despertado sospechas?

Cuando hay un poder duradero vigente, el apoderado tiene un estatus legal definido. Si ocurre una situación en la que se realiza un contacto directo con la persona mayor eludiendo al apoderado, y el banco lo permite a pesar de su conocimiento sobre el poder, puede examinarse la cuestión de la falla sistémica. En muchos casos de fraude analizados a lo largo de los años, surgió la necesidad de comprobar si la institución financiera actuó conforme al poder depositado en el expediente del cliente. En ciertas circunstancias, se puede analizar si se infringieron disposiciones legales destinadas a prevenir casos como estos.

Hay que recordar que las instituciones financieras operan bajo protocolos de seguridad de la información. El poder duradero es una herramienta legal que permite introducir mecanismos de protección adicionales en estos sistemas, y obliga a prestar atención a un sistema de protección controlado en torno a la persona mayor.

Construcción de un "traje de protección" legal personalizado

¿Cómo se puede evaluar la construcción de un "traje de protección" así? El proceso se basa en un mapeo de activos y riesgos. Se recomienda adaptar el poder a las circunstancias de vida específicas del solicitante.

A continuación, varios ejemplos de cláusulas que se pueden considerar integrar en un poder duradero para fines de protección:

  • Cláusula de notificaciones: evaluación de la posibilidad de enviar una notificación al apoderado sobre acciones por encima de una suma determinada.
  • Cláusula de limitación de transferencias: establecimiento de condiciones para transferir fondos a destinos específicos o compras de alto riesgo.
  • Cláusula del "informado": nombramiento de una persona adicional que reciba reportes periódicos, lo cual crea una mirada vigilante adicional sobre lo que sucede en la cuenta.
  • Instrucciones previas para cambios de datos: establecimiento de un protocolo para cambiar datos de contacto o contraseñas de acceso.

En la fase de nombramiento de un apoderado, a veces surge la cuestión de la confianza. Es importante aclarar que esta herramienta está destinada a preservar la libertad financiera de la persona y su autonomía, mediante la delegación de facultades en personas en quienes confía.

En última instancia, la ley aspira a crear orden. Los fraudes digitales pueden aprovechar situaciones de incertidumbre. Un poder duradero, cuando se hace de forma informada, define reglas de juego frente a las instituciones financieras y frente al mundo digital, y establece un muro de protección legal.

Señales de advertencia que requieren considerar la activación de una protección legal

  • Cambio en el grado de transparencia de la persona mayor respecto a sus asuntos financieros.
  • Cambios repentinos en los hábitos de consumo o retiros de efectivo que no son característicos.
  • Participación de nuevos agentes o "asesores" que buscan gestionar la comunicación para la persona.
  • Recepción de alertas del banco sobre actividades que no son conocidas por los familiares.

Pasos que se pueden considerar (aspectos operativos)

En caso de sospecha de fraude o como medida preventiva, se puede considerar lo siguiente:

  1. Consulta con un abogado calificado: evaluación de la redacción de un poder duradero adaptado a las necesidades personales.
  2. Coordinación con la institución financiera: asegurarse de que el banco conozca la existencia del poder y evaluar las barreras que se pueden establecer en la cuenta según los procedimientos del banco.
  3. Diálogo familiar: compartir información sobre peligros y explicar la naturaleza de las herramientas de protección legal.
  4. Definición de alertas: uso de herramientas tecnológicas de las instituciones financieras para recibir información sobre las acciones en la cuenta.

Aspecto legal - puntos de reflexión

Es importante recordar que el poder duradero entra en vigor, por lo general, cuando la persona no es capaz de entender el asunto para el cual se otorgó el poder. Sin embargo, se pueden establecer mecanismos para recibir información incluso antes. Se deben examinar minuciosamente las disposiciones de la Ley de Capacidad Legal y Tutela y sus reglamentos. En casos donde surge una alegación de negligencia por parte de una institución financiera, se puede examinar la existencia de una causa de demanda según las circunstancias del caso. La posibilidad de recuperar fondos o recibir una indemnización depende de las circunstancias únicas de cada caso y del material probatorio.

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